Liderazgo. De la confusión a la linterna

No es desconocido en estos días el término “liderazgo”, quizás estemos más bien en todo lo contrario. Pero cuando un término está “en boca de todos”, su significado puede difuminarse en el mar de las interpretaciones. Es que “liderazgo” es un concepto muy importante dentro de un mundo en constante cambio, crecimiento e innovación. Debemos ser capaces de crear estando en la ola, además de aprovechar su impulso y dirección. Pero además de eso, tenemos que trabajar con personas.

Personalmente, soy de las que tenía ese concepto de manera muy difusa en la cabeza.  Para ser sincera, aún tengo un poco de prejuicio por la palabra. Es que muchas veces me parece que se trabaja mucho el concepto de “líder” y poco el concepto de “colaboración” , de “compañerismo” o de  “comunidad”. Entonces, se tiende a pensar que lo más importante en una organización, institución o grupo de trabajo, es el jefe, líder o directivo, y no se le da el valor debido a cada miembro del equipo. 

En consecuencia, los miembros del equipo no tienen noción de la importancia que tiene cada uno dentro del engranaje del grupo. La responsabilidad recae en una o pocas personas, y la toma de decisiones, también.

En mi experiencia laboral, he podido percibir modelos muy variados de liderazgo y organización de grupos de trabajo por proyectos. De hecho, los últimos siete años de mi vida, me dediqué a la gestión de proyectos como gestora cultural en un centro cultural. Es una institución de cooperación internacional y por tanto, tiene directivas, estructuras y formas de trabajar bastante establecidas, y una jerarquía vertical. Dentro de ese período, los últimos años trabajé bastante como mediadora entre la institución y colectivos y actores de proyectos comunitarios, cuyas estructuras son un poco más laxas y jerarquías más horizontales.

He visto lo positivo y lo negativo de cada modelo de gestión, así como líderes que coordinan proyectos en ambos contextos. El equipo sigue al líder, pero también deja recaer toda, absolutamente toda la responsabilidad en él. Si algo pasa con el líder, como que se enferma, ya no puede con todos los proyectos, o tiene que dar más tiempo a su familia por una situación en particular, el equipo no continua o continua sin mucha organización. Me tocó de hecho, estar en esa situación. Esta es una parte de mi experiencia laboral donde he tenido vivencias gratas y desagradables por partes iguales. 

Es por esto que el contenido de estas clases está siendo muy revelador para mí. En mi imaginario, pensé que la materia de “Soft Skills”, que sería así, a grosso modo, como una técnica general para trabajar en equipo. Resulta que va mucho más allá. Las clases me están permitiendo aclarar un poco todas estas dudas que tengo respecto a mi experiencia.

Estoy logrando poner nombres a situaciones que pasé y me permite vislumbrar herramientas que en el futuro, pudieran mejorar mi desempeño.  O al menos, saber mejor cómo lidiar con “líderes” o jefes que puedan venir. Hoy sé que hay varias maneras de liderar, que hay varias maneras de establecer responsabilidades y que se puede construir modelos que inspiren a los miembros de un equipo. Aprendí que puedo “sacar la ficha” de las características de cada individuo para saber cómo manejar mejor al talento humano.

Aunque cada grupo es un mundo, al menos ahora, tengo una linterna para iluminar mejor el camino por el que vamos. 

Para mí, quizás el nivel de liderazgo que me gustaría lograr es crear un emprendimiento donde mi equipo de trabajo esté tan inspirado como yo en lograr los objetivos. Y por sobre todo, tener una política de crecimiento y cuidado mutuo entre los que formamos parte. Aquí, cito abajo una entrevista realizada a Mariza Lazo, empresaria mexicana que de hacer pasteles en su casa, pasó a tener una empresa con varias sucursales. Según ella, el secreto para que sus empleados se sientan parte, es hacer siempre que el crecimiento sea para todos.

«El 80% de los líderes que están en nuestra empresa, son personas que han crecido dentro»

«Todas las decisiones que tomo, lo hago pensando en que sea de beneficio para todos, no solo para mí»

«Si tu mentalidad es «vamos a crecer y que nos vaya bien a todos» la gente se sube mucho más rápido a tu barco y te prometo que hoy en día, ellos cuidan mejor la empresa que yo»